domingo, 16 de mayo de 2010

13 a 16 semanas de embarazo



Este período es muy importante pues el bebé comienza a crecer y a aumentar de peso a pasos acelerados. Además son semanas claves pues marcan el paso del primer trimestre al segundo trimestre de embarazo.

En la semana 12 el riesgo de que se produzca un aborto espontáneo se ve notablemente reducido ya que las estructuras primarias y los órganos principales del bebé ya están formados; las anomalías a estas alturas del embarazo son poco frecuentes.

En la semana 13 de embarazo el bebé ya tiene 11 semanas de vida, mide alrededor de 7 cm y pesa unos 20 gramos. Ya cuenta con una estructura ósea y aunque parezca mentira sus manos ya cuentan con sus 27 pequeños huesitos.
Sus ojos se acercan a su posición definitiva en la línea media de la cara, al igual que las orejas se van colocando en su lugar y los finos párpados, que están pegados, cubren sus ojos.

El intestino medio, que hasta ahora se encontraba fuera del cuerpo del bebé, se ubica dentro del abdomen, mientras que la pared abdominal se cierra habiéndose formado ya el ombligo por donde entra el cordón umbilical.

En la semana 14 de embarazo ya hemos dejado atrás las primeras 12 semanas de gestación, es decir el primer trimestre, y entramos en el segundo trimestre que abarca hasta la semana 26.

En esta semana el aspecto del bebé es idéntico al de un bebé recién nacido, pero en tamaño miniatura. Mide unos 10 centímetros y pesa 30 gramos. Ya mueve la cabeza de un lado al otro y su cuerpo comienza a crecer más proporcionado, la cabeza no ocupa dos tercios de su tamaño como antes. Empiezan a formarse las huellas digitales en las yemas de los dedos y sus riñones funcionan produciendo orina.

En la semana 15 su piel está recubierta por una fina capa de vello llamada lanugo que desaparecerá casi por completo después del nacimiento, igualmente su cabeza comienza a cubrirse de pelo.

Sus piernas y brazos siguen creciendo y ya puede hacer movimientos amplios dentro del saco de líquido amniótico, aunque todavía no son tan fuertes como para que la madre pueda sentirlos a través de las paredes del útero.

El bebé empieza a desarrollar el sentido del gusto y en esto tiene mucho que ver lo que tú comes ya que los diferentes sabores le llegan a través del líquido amniótico. Algunos estudios han comprobado que los bebés sienten preferencia por ciertos alimentos incluso antes de nacer. Es sabido que se decantan por los sabores dulces, por eso el bebé se mueve más cuando ingerimos algún alimento muy dulce como un chocolate o una golosina.

En la semana 16 sus órganos sexuales ya pueden verse con claridad a través de una ecografía, así que si deja verse “sus partes” podrás averiguar si es niño o niña, aunque es en la ecografía de alta resolución alrededor de la semana 20 cuando suelen confirmarlo.

El bebé, con 14 semanas de vida, mide alrededor de 12 cm y pesa apenas entre 100 y 150 gramos, podría caber en la palma de la mano. Comienza a desaparecer la traslucencia nucal y su cabeza comienza a estar más recta y no tan apoyada sobre el torso.

Ya es un pequeño ser humano que puede moverse, reacciona ante la luz, comienza a distinguir sabores y a desarrollar el olfato, igual que puede oírte y reacciona antes las estimulaciones táctiles, así que puedes comenzar a comunicarte con tu bebé a través de caricias y de la voz.

A partir de esta semana, algunas madres pueden comenzar a notar los movimientos del bebé, pero todavía no pueden llamarse pataditas. Es un leve “mariposeo” o burbujeo en el bajo vientre que notarás si prestas mucha atención, especialmente si te tumbas boca abajo. Las mujeres que no son primerizas, es decir que han tenido embarazos anteriores, pueden comenzar a notarlo más temprano.

Con respecto a la mamá, el segundo trimestre que comienza en estas semanas es el que la madre más disfruta. Por lo general, los malestares de las primeras semanas han desaparecido o al menos han disminuido bastante. De ahora en más, la barriga comenzará a crecer rápidamente y también durante este trimestre empezarás a sentir al bebé que se mueve en tu interior.

Ésta es una etapa del embarazo en la que el peso extra no es excesivo, permitiéndole a la madre realizar todo tipo de actividades, han pasado también los miedos de las primeras semanas y la frenética acción de las hormonas de las primeras semanas se ha tranquilizado un poco. Es un momento ideal para disfrutar del embarazo a pleno.

9 a 12 semanas de embarazo



Aunque cueste creerlo, en la semana 9 el embrión con apenas 7 semanas de vida y unos 3 centímetros de longitud ya tiene aspecto humano. Ha desaparecido la cola de pez que tenía en las primeras semanas y si pudiésemos espiarlo dentro del vientre apreciaríamos cómo los dedos de manos y pies se van separando entre sí, igual que las orejas se despegan de la cabeza y cómo los párpados cubren los ojos. Sus órganos sexuales externos ya están definidos aunque todavía no puedan verse a través de una ecografía. Igualmente, el bebé comienza a moverse vigorosamente, aunque de momento no puedas sentirlo.
En la semana 10 de embarazo (8 semanas del bebé) se forman los pabellones auditivos del bebé y muy pronto comenzará a oír los sonidos provenientes del exterior, incluida tu voz. Comienzan a crearse pequeñas raíces de lo que en el futuro serán los dientes de leche y las uñas. Sus intestinos están creciendo y ubicándose, así como la glándula tiroidea, el páncreas y la vesícula comienzan a prepararse para cumplir su futura función de digerir los alimentos una vez que el bebé haya nacido y se alimente por sí mismo. Lo asombroso es que a esta altura ese perfecto mecanismo se está dando en un ser humano de apenas dos meses de vida, 4 centímetros de largo y 5 gramos de peso.

A partir de la semana 11 pasa de ser un embrión a convertirse oficialmente en un feto y las probabilidades de riesgo de aborto espontáneo se ven notablemente disminuidas, ya que la mayoría de las anormalidad raramente se dan después de la semana 12. De todas formas debes seguir cuidándote y cuidándo a tu bebé al máximo de efectos nocivos como alcohol, tabaco, drogas, estrés, mala alimentación, etc.

Si bien todavía son flexibles, los huesos comienzan a solidificarse, las terminales nerviosas comienzan a conectarse mediante impulsos eléctricos y los glóbulos rojos comienzan a producirse, también la orina. Su piel es todavía transparente y sus ojos comienzan a ubicarse en el centro de la cara. Por medio de un aparato de ultrasonido (doppler) ya puede oírse con fuerza el latido del corazón.

En la semana 12 (10 del bebé) la placenta funciona a pleno rendimiento para hacerle llegar al bebé los nutrientes necesarios para su crecimiento. Las estructuras principales ya están en funcionamiento, todos sus órganos trabajan aunque todavía les queda bastante para estar completamente desarrollados. El tamaño y peso aproximado del bebé al finalizar esta semana es de 6 cm y 10 gramos. La mitad de su tamaño corresponde sólo a la cabeza.

Con respecto a la madre, es posible que notes que ciertos malestares más frecuentes como las nauseas, el cansancio y los mareos comienzan a remitir. Seguramente, el aumento de peso hasta el momento no ha sido significativo, incluso hay mujeres que en los primeros meses bajan de peso debido a las náuseas y los vómitos. En el segundo y tercer trimestre es cuando se ganan los kilos más rápidamente. Sin embargo, a esta altura ya notarás que el útero ha crecido bastante y podrás ver que asoma una incipiente panzita que se hace más notoria a última hora del día.

La placenta ha comenzado a generar una sustancia parecida a la melanina que produce un oscurecimiento en algunas partes del cuerpo como los genitales, las areolas de los pechos y la línea alba. Es muy importante que protegas tu piel con un factor de protección solar alto para evitar que se formen manchas en la superficie de la piel, un trastorno llamado cloasma gravídico.

Probablemente en estas semanas acudas a la segunda consulta prenatal y seguramente a la primera si es que no lo habías hecho ya. El médico controlará tu estado general, tu presión arterial, el peso y si ya estás en la semana 12 es probable que mida a través de una ecografía la traslucencia nucal del feto que suele realizarse entre la semana 12 y la semana 15. Se trata de una medición del grosor del pliegue nucal que sirve como marcador para detectar ciertos desórdenes genéticos.

5 a 8 semanas de embarazo



Pasada la cuarta semana del calendario de embarazo notarás que tu período debería haber llegado y no lo ha hecho. Puede que se haya producido el llamado sangrado de implantación, pero suele ser menos abundante que una menstruación. Es el momento de hacer un test para confirmar el embarazo o repetirlo si lo has hecho demasiado pronto con resultado negativo.

Lo primero que debes hacer nada más saber que estás esperando un bebé es pedir una cita con tu ginecólogo. Si no lo haces aún, también debes comenzar a ingerir un suplemento de ácido fólico cuanto antes, aunque lo ideal es tomarlo desde dos meses antes de quedar embarazada, ya que cuando te enteras de que estás embarazada puede ser tarde para prevenir problemas pues el tubo neural ya se está formando.

Es posible que ya hayas empezado a experimentar en menor o mayor medida los primeros síntomas de embarazo y que sientas algunas de las molestias típicas de las primeras semanas como náuseas, mareos, hinchazón y sensibilidad en los pechos, cansacio y sueño.

En la 5ta semana el embrión tiene 3 semanas de vida y su tamaño es de poco más de 1mm. Aunque aún no tiene forma humana empieza a diferenciarse la cabeza que es mucho más grande que el resto del cuerpo y comienzan a formarse las pequeñas protuberancias que luego serán los brazos y las piernas.

El tubo neural que conecta el cerebro con la espina dorsal se cierra y comienza a formarse el corazón que a partir de la 6ta semana comienza a latir espontáneamente de forma regular.
En la 6ta semana el embrión mide entre 2 y 4 mm, el tamaño de una lenteja y comienzan a desarrollarse las vesículas ópticas a los costados de la cabeza, que luego formarán los ojos que se ubicarán al frente. Los órganos están en una etapa inicial de desarrollo por lo que es muy importante que no ingieras ningún fármaco ni alcohol ni tabaco que pudiera afectar su desarrollo.

A partir de la 7ma semana ya se puede ver el embrión en una ecografía y escuchar los latidos de su corazón. Ha crecido el doble de su tamaño, alcanzado casi el centímetro de largo desde la cabeza hasta la cola. En esta semana ya se ha formado el cordón umbilical que pasará los nutrientes al bebé a lo largo del embarazo. El aparato digestivo y respiratorio continúan desarrollándose. Se empiezan a formar la vesícula biliar, el estómago, los intestinos, el páncreas y los pulmones.

Hacia la 8va semana de embarazo los cambios son asombrosos. Su tamaño total es de entre 1,4 y 2 cm, pero ya pueden distinguirse, los ojos, los párpados, la boca, las orejas en la cabeza y pueden reconocerse las piernas y los brazos que sobresalen del tronco, así como los dedos de las manos y los pies. Comienzan a crecer las vértebras y las costillas y su piel es una fina capa translúcida. A su vez, los órganos principales como el hígado y el corazón van perfeccionando su funcionamiento.

Es fundamental que en estas semanas del calendario de embarazo visites al ginecólogo para que a través de la primera ecografía confirme el buen estado del embarazo, así como la cantidad de embriones que se están formando. Es una etapa crítica de la gestación en la que cualquier señal de alarma como si sufres pérdidas de sangre o dolores intensos debes comentarlas con el médico pues podría tratarse de un embarazo ectópico, un aborto espontáneo o de un embarazo anembrionario.

Igualmente, te pedirá un análisis de sangre completo para confirmar grupo y factor, descartar el HIV y saber si tienes anticuerpos de ciertas enfermedades como la toxoplasmosis, la rubéola o la hepatitis que pueden ser perjudiciales durante el embarazo, o saber si eres portadora de alguna enfermedad genética. También te hará preguntas sobre tu historia médica y antecedentes de enfermedades en la familia.

Semanas de embarazo...0 a 4 semanas de embarazo



Las semanas de embarazo comienzan a contarse a partir del día de la última menstruación. Es decir, que en ciclos regulares, aproximadamente dos semanas después de la menstruación se producirá la ovulación y la fecundación en el caso de lograrse el embarazo. Como es muy difícil determinar la fecha exacta de concepción, se toma como referencia una fecha cierta, la fecha de la última menstruación, y a partir de allí se cuentan 40 semanas hasta el parto, o 38 semanas desde el día de la concepción.

Entonces, el embarazo en sí comienza en la semana 2 cuando el espermatozoide entra en contacto con el óvulo formando el cigoto que incluye el ADN de ambos padres, una combinación genética que dará lugar a un ser irrepetible.

A las 30 horas de la fecundación el cigoto comienza su asombrosa multiplicación celular. Se divide en dos, luego en cuatro, en ocho, etc. hasta formar un embrión que entre el 4to y 7mo día después de la fecundación se implanta en el útero materno. Dependiendo de si ha sido fecundado un óvulo, dos o más nacerán mellizos y si el cigoto diese lugar a dos o más embriones nacerán gemelos.

Cuando ocurre la implantación, el organismo envía señales químicas para evitar que se produzca la menstruación. En algunas ocasiones, al implantarse el embrión en el útero se erosiona el tejido endometrial produciendo un leve sangrado que puede confundirse con la menstruación llamado sangrado por implantación.
A la 4ta semana el embrión tiene 2 semanas de edad. Todavía no tiene un aspecto humano, pero se notan dos protuberancias que formarán el cuerpo y la cabeza de bebé. El embrión en esta etapa está compuesto por tres capas que darán origen a los diferentes tejidos y órganos del cuerpo.

El ectodermo (la cubierta exterior) dará lugar a la formación del sistema nervioso. El tubo neural (encéfalo, médula espinal, nervios motores), cresta neural (ganglios sensoriales y nervios, médula adremal, ganglios simpáticos, cráneo, arcos branquiales) y otras estructuras derivadas de él como el pelo, las uñas, las glándulas epiteliares, el revestimiento de la boca, el esmalte dental, el oído interno y el epitelio nasal y olfativo.

El mesodermo (la cubierta media) será el encargada de formar la mayoría de los órganos internos así como los órganos reproductores y el sistema circulatorio, los huesos, los músculos y los cartílagos.

El endodermo (la cubierta interna) dará lugar al aparato respiratorio y al digestivo.

En estas dos primeras semanas de embarazo comienza a formarse el tubo neural y la médula espinal perteneciente al sistema nervioso central del bebé. Para prevenir defectos en esta fase es muy importante que tomes un complemento de ácido fólico. Pero como aún no sabrás que estás embarazada, se recomienda comenzar a tomarlo desde el momento en el que se planea concebir para que el organismo cuente con una reserva de esta vitamina esencial del complejo B que evita daños en el cierre del tubo neural.

En la 4ta semana también se forma la placenta , que será la encargada de transmitir nutrientes y oxígeno al bebé durante todo el embarazo. En esta primera fase esa función es cumplida por el saco vitelino, un anexo embrionario sin el cual el embrión no sobreviviría.

La placenta produce una hormona llamada Gonadotropina Coriónica Humana, la hormona del embarazo, que a su vez produce un aumento de los niveles de estrógeno y progesterona. Las dos hormonas tienen un papel muy importante en esta primera fase de la gestación, se encargan, entre otras cosas, de que el útero conserve el revestimiento para albergar al embrión.

Igualmente, empieza a formarse el saco amniótico, el medio líquido en el que el bebé vivirá los próximos 9 meses.

Puede que al final de esta semana ya sospeches que estás embarazada. Coincidirá con la fecha en la que debería bajarte la regla, pero deberás esperar al menos hasta el primer día de retraso de la regla para hacerte un test de embarazo. Aún así puede que la prueba salga negativa debido a que los niveles de la hormona del embarazo (GCH) todavía no se han detectado, por lo que se recomienda esperar dos o tres días para repetirla.

Deberás comenzar a cuidarte más de la cuenta para que tu bebé crezca sano.

Cómo cambia nuestro cuerpo durante el embarazo



Durante las etapas de la gestación, el cuerpo de la mujer cambia para adaptarse al bebé que gesta en su interior. Además del aumento de peso y del cambio hormonal característico, algunos órganos se desplazan o cambian de posición.
Los pulmones, el corazón, el aparato digestivo, los huesos y hasta el sistema urinario se modifican para darle lugar al bebé y estar listos en el momento del parto.

Los pulmones y el corazón de la mamá
Debido a que el diafragma se eleva unos cuatro centímetros y el tórax se ensancha dos en su diámetro transversal, los volúmenes de aire que movilizan a los pulmones se modifican y pueden provocar a la embarazada una sensación de fatiga y necesidad de respirar más seguido. Esto es algo totalmente normal y que es ocasionado también por la acción hormonal, que no debe generar ninguna preocupación.

A medida que el embarazo avanza, el diafragma se eleva y el corazón rota hacia arriba y su punta se dirige a la izquierda ya que se apoya sobre este músculo. Sumado al aumento de la frecuencia de los latidos cardíacos (10 a 15 por minuto) se pueden experimentar algunas palpitaciones (sensación de golpes leves de adentro hacia fuera de la pared torácica) que no tienen mayor importancia. Además, el corazón puede aumentar levemente de tamaño y la base donde se implantan las válvulas puede distenderse al igual que las arterias y venas del resto del cuerpo. Esta modificación en las válvulas puede producir algunos soplos (ruido que se percibe en la auscultación) que también son normales durante este momento en la vida de la mujer.

Los cambios en el aparato digestivo
Hacia el final del segundo trimestre del embarazo y especialmente durante el tercero, el estómago rota hacia arriba y hacia su lado izquierdo, y como consecuencia se modifica su relación anatómica con el esófago (sección del tubo digestivo que va de la faringe al estómago), lo que puede producir regurgitación de los ácidos gástricos.

Además, tanto el intestino delgado como el grueso se mueven hacia arriba y los costados a medida que el útero aumenta de tamaño y ocupa más lugar por el crecimiento del bebé. Sobre la etapa final del embarazo, el apéndice se eleva llegando a estar en algunos casos casi a la altura del borde de las costillas.

Los huesos también se preparan
Mientras el cuerpo de la mujer intenta mantenerse en equilibrio a medida que se desplaza su centro de gravedad, las curvaturas antero posteriores de la columna vertebral cambian acentuándose sobre todo en la zona lumbar por rotación anterior de la pelvis. Los cambios en la zona de la pelvis ocurren sobre todo en las articulaciones, más específicamente en los ligamentos: la progesterona los reblandece para que las uniones entre los huesos se desplacen mejor y la mujer tenga una mayor elasticidad a la hora del parto, facilitándole la tarea de dar a luz.

Pero como este fenómeno ocurre en todo el cuerpo de la mamá, en mayor o menor medida se debilitan todas sus articulaciones. Es por esto que por lo general las embarazadas suelen torcerse los tobillos y se le caen fácilmente las cosas de las manos.

También se da una cierta descalcificación en el organismo de la mujer por el mayor requerimiento de calcio del bebé, pero esto es algo transitorio que se recupera pocos meses después del nacimiento.

Por su parte, las costillas se elevan y desplazan hacia afuera, lo que hace que traccionen de los cartílagos donde se insertan en el esternón, produciendo a veces dolores intensos. Estas molestias pueden aliviarse con analgésicos dependiendo de la intensidad, duración del dolor y de la edad gestacional, y antes de tomarlos es preciso consultarlo con un obstetra.

¿Qué ocurre con el sistema urinario?
El funcionamiento del sistema urinario también se ve afectado a medida que el bebé crece, porque los riñones aumentan levemente su tamaño y pueden estar ligeramente desplazados hacia arriba y atrás. Pero el cambio más evidente se da en los uréteres, los conductos huecos que van desde cada uno de los riñones hacia la vejiga y trasportan la orina, ya que aumentan de diámetro notoriamente y lo recuperan luego del parto.

Especialmente en la última etapa del embarazo, cuando la cabeza del bebé se apoya en la pelvis, la vejiga se comprime y cambia la forma del fondo.

Una vez que el bebé ha nacido todos los órganos y huesos de la mujer se reacomodan normalmente, ya que estos cambios tuvieron lugar para favorecer el crecimiento del bebé dentro de su mamá y que ambos estén preparados para el momento del parto.

A quién se parecerá mi bebé?



Durante el embarazo, es muy común imaginarse su carita con unos ojos parecidos a los de papá o con los labios de mamá. Pero, lo cierto es que debido a las múltiples combinaciones de ADN que pueden tener lugar en el momento de la fecundación, el azar puede jugar a su antojo. A modo de ejemplo, una sola pareja podría tener unos 70 billones de bebés diferentes. Y es que cada célula de un ser humano posee 80.000 genes distintos, de los cuales la mitad han sido aportados por la madre y la otra mitad por el padre. No obstante, gracias a las últimas investigaciones realizadas en el campo de la genética podemos saber algo más sobre el funcionamiento de sus leyes y éstas pueden darnos alguna pista.

Cada persona recibe un 50 por ciento del patrimonio genético de cada uno de sus padres y éste a su vez procede en un 25 por ciento de cada uno de sus abuelos. Dentro del patrimonio genético de cada individuo, hay una parte que se manifiesta y otra que no es visible, pero que puede transmitirse a generaciones posteriores.
Y es que los genes son diminutos segmentos de ADN que contienen información inherente al ser humano y forman los cromosomas. Cada cromosoma está compuesto por una larga molécula de ADN que encierra su información genética respecto de un aspecto de cada persona, es decir, cada detalle del cuerpo, por insignificante que sea, está condicionado por unos genes determinados. No en vano, se calcula que existen entre 70.000 y 150.000 genes diferentes repartidos entre los 46 cromosomas humanos. La totalidad de los genes que poseemos recibe el nombre de genotipo. Una parte de ellos se manifiestan externamente dando lugar a nuestro fenotipo, y otros no se harán visibles nunca, pero sí se podrán transmitir a generaciones posteriores. Esto explica por qué las leyes de la genética son muy amplias y sus resultados imprevisibles.

El azar de la fecundación
El conjunto de todos esos genes conforma nuestro patrimonio hereditario, nuestro mapa genético, de modo que el color de su piel, la forma de sus manos, su inteligencia, temperamento e incluso la tendencia a desarrollar ciertas enfermedades, es el primer regalo que los padres podemos ofrecer a nuestros hijos y es fruto de la historia evolutiva de las generaciones que lo precedieron. Cuando el óvulo toma contacto con el espermatozoide para formar un nuevo ser, entran en juego miles de genes. El número de combinaciones que puede darse es infinito e irrepetible. Y esto es precisamente lo que nos hace únicos y distintos incluso de nuestros propios hermanos, aunque tengamos con ellos características en común. Sólo los gemelos univitelinos, que son los engendrados con un sólo óvulo que más tarde se divide, tienen un patrimonio genético idéntico y son tan iguales como dos gotas de agua

Contracciones Braxton Hicks



Las contracciones Braxton Hicks son contracciones uterinas esporádicas que comienzan alrededor de la sexta semana del embarazo, aunque tú no podrás sentirlas tan temprano. Probablemente no las notarás hasta después de la mitad del embarazo, si es que de hecho te das cuenta de que las tienes (algunas mujeres no se dan cuenta). Reciben su nombre de un médico inglés, John Braxton Hicks, quien las describió por primera vez en 1872.

A medida que avanza el embarazo, las contracciones de Braxton Hicks tienden a aparecer más seguidas, pero hasta que no estás en las últimas semanas, suelen ser poco frecuentes, irregulares y generalmente sin dolor. Sin embargo, a veces es
difícil distinguir las contracciones Braxton Hicks de las primeras señales que indican un parto prematuro.

Para mayor seguridad no te diagnostiques tú misma. Si todavía no estás en la semana 37 y tienes cuatro o más contracciones en una hora, o cualquier otro signo de parto prematuro (ver más abajo), llama a tu médico o matrona inmediatamente.

Cuando falten un par de semanas para la fecha de parto, estas contracciones pueden volverse más intensas y frecuentes y causarte algunas molestias. A diferencia de las primeras contracciones Braxton Hicks indoloras y esporádicas, que no producen ningún cambio notorio en el cuello del útero, estas contracciones pueden hacerlo "madurar": ablandarlo y afinarlo gradualmente y hasta quizás comenzar a provocar algo de dilatación. Este periodo se denomina "preparto".

¿Cómo puedo diferenciar las contracciones Braxton Hicks de las verdaderas contracciones de parto?

En las semanas o días previos al parto, las contracciones de Braxton Hicks pueden volverse intermitentemente rítmicas, bastante frecuentes e incluso dolorosas, haciéndote creer que ya estás de parto. Pero a diferencia del verdadero parto, durante lo que se conoce como "falso parto", las contracciones no aumentan de manera constante su duración, ni intensidad ni se dan cada vez más cerca una de la otra.

¿Qué puedo hacer si las contracciones Braxton Hicks me producen demasiadas molestias?

Si estás a pocas semanas de la fecha de parto, prueba lo siguiente:

• Cambia tu actividad o posición. Algunas veces caminar te aliviará mientras que otras será descansar lo que disminuirá las contracciones. (Por el contrario, las contracciones del verdadero parto continuarán y aumentarán, independientemente de lo que hagas.)

• Date un baño caliente para relajarte.

• Toma un par de vasos de agua, ya que estas contracciones a veces pueden producirse por deshidratación.

• Realiza ejercicios de relajación o practica una respiración lenta y profunda. Esto no eliminará las contracciones Braxton Hicks, pero te ayudará a aliviar las molestias. (Aprovecha esta oportunidad para practicar algunas de las técnicas de control del dolor que aprendiste en tus clases de preparación para el parto.)


¿Cuándo debo llamar a mi médico o matrona?

Llama a tu médico o matrona de inmediato si todavía no estás en la semana 37 y tus contracciones se vuelven más frecuentes, rítmicas o dolorosas o en caso de que tengas alguno de estos posibles signos de parto prematuro:

• Dolores abdominales o similares a los cólicos menstruales, o más de cuatro contracciones en una hora (aunque sean indoloras).

• Pérdidas de sangre o hemorragia vaginal.

• Aumento en el flujo vaginal o cambio en el tipo de flujo, por ejemplo, si se vuelve acuoso, mucoso o sanguinolento (aunque sea sólo de color rosado o con un tinte de sangre).

• Aumento de presión en la pelvis (una sensación de que el bebé está empujando hacia abajo).

• Dolor en la parte baja de la espalda, especialmente si no lo has sentido con anterioridad.
 

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